La gestión documental aplicada a la elaboración de un banco de conocimiento especializado

ANNA AGUILAR-AMAT, BARTOLOMÉ MESA LAO, PILAR SÁNCHEZ-GIJÓN
Departamento de Traducción e Interpretación,
Universitat Autònoma de Barcelona, España

 

 

 

INTRODUCCIÓN

Las relaciones entre Terminología y Documentación se dan desde la Terminología hacia la Documentación y viceversa. Es sabido que la Terminología de los diferentes ámbitos de especialidadsirve a los documentalistas como instrumento para la descripción, indexación y recuperación de la información. La Documentación, a su vez, está al servicio de los terminólogos como fuente indispensable de información para la elaboración de recursos y aplicaciones. A caballo entre estas dos disciplinas trabajan los profesionales de la Traducción a la hora de transmitir y representar conocimiento especializado.

La responsabilidad de un traductor especializado es muy grande, ya que de su intervención puede resultar la correcta transmisión del conocimiento, su deterioro o, en ocasiones, su optimización; ya que como mediador lingüístico el traductor puede gestionar los recursos expresivos de la lengua de llegada con mayor o menor acierto.(1)

Si nos centramos en él ámbito de la Traducción como actividad profesional y, en concreto, en el proceso documental subyacente a todo proceso de traducción especializada, nos daremos cuenta de que —de manera directa y explícita— los traductores desarrollan perfiles profesionales vinculados a la selección, descripción y tratamiento de la documentación.

El propósito de este artículo es doble. En primer lugar presentaremos la metodología para elaborar un banco de conocimiento centrándonos en la fase de búsqueda y gestión documental que realizan los estudiantes dentro de la asignatura de Terminología aplicada a la traducción (cuarto curso de la licenciatura de Traducción e Interpretación de la Universitat Autònoma de Barcelona). En segundo lugar, describiremos las características básicas de BACUS (Base de Coneixement Universitari); el banco de conocimiento que recoge todos los trabajos de investigación terminológica que elaboran los alumnos y que puede resultar útil —además de para la consulta telemática manual— en sistemas de traducción asistida por ordenador o para la clasificación automática de documentación multilingüe.

 

EL PROYECTO BACUS Y EL DESARROLLO DE COMPETENCIAS DOCUMENTALES

El proyecto BACUS constituye un proyecto universitario de creación de recursos terminológicos compartidos aplicados a la traducción. Este proyecto surge del interés particular de los autores por aunar tres disciplinas complementarias:

 

• La Terminología
• La Documentación
• La Informática aplicada a la Traducción o Tradumática

 

Estas tres disciplinas juegan un papel importante en el desarrollo de las competencias profesionalizadoras del traductor especializado y se han visto integradas en un mismo proyecto. El objetivo general de este proyecto consiste en la creación de un banco de conocimiento universitario multilingüe. Como proceso, BACUS ayuda a la formación del traductor especializado y, como producto, constituye un recurso terminológico útil para detectar equivalencias y relaciones conceptuales multilingües. Después de once años de trabajo con los estudiantes que han pasado por la asignatura se ha conseguido alimentar un banco de conocimiento con más de 23.000 conceptos en más de diez lenguas de trabajo.

Para construir de este banco de conocimiento multilingüe, los estudiantes han trabajado la terminología de diferentes ámbitos temáticos en tres lenguas. Las fases de la investigación terminológica multilingüe que siguen todos los alumnos los obligan a desarrollar competencias que después necesitarán en el mundo profesional. Estas competencias pueden agruparse en torno a tres grandes ejes:

1. Desarrollo de competencias documentales basadas en estrategias para la búsqueda y recuperación de información tanto general como especializada.

2. Adquisición de la metodología básica del trabajo terminológico multilingüe.

3. Desarrollo y uso de recursos informáticos de ayuda a la traducción.

 

El producto final que realizan los alumnos es utilizado y compartido por todos los miembros de la comunidad universitaria (alumnos y profesores). En este artículo nos centraremos en la primera competencia que citábamos: el desarrollo de competencias documentales.

 

TRADUCCIÓN ESPECIALIZADA, TERMINOLOGÍA Y DOCUMENTACIÓN

La lengua —y en concreto el uso especial que de ella se hace en cada ámbito temático— es el instrumento básico de comunicación que emplean los especialistas para vehicular conocimiento especializado. La Terminología, por su parte, es el elemento más importante para fijar cognitivamente el modo de denominación en cada ámbito de especialidad. A través de la Terminología, además de ordenar el pensamiento, los especialistas transfieren el conocimiento sobre una materia en una o más lenguas.

La Terminología―en tanto que herramienta cognitiva― resulta un elemento clave en la formación del traductor especializado. El traductor especializado debe ponerse en la piel quien emite el mensaje (un especialista en un determinado ámbito) y emular sus mismas competencias. Si no lo hace, la traducción difícilmente resultará adecuada. Emular la competencia cognitiva y discursiva del especialista presupone conocer la materia que se traduce, saber expresarla adecuadamente, y hacerlo como lo haría espontáneamente el emisor del texto como experto en un tema y como hablante nativo de una lengua.

En este sentido, la formación de traductores especializados debe estar orientada a la adquisición de competencias que ayuden a simular el rol de un especialista que conoce la materia y emplea la terminología propia del ámbito. Para alcanzar ambos objetivos, el trabajo terminológico y, en concreto, el proceso de búsqueda y gestión documental vinculado a éste se convierte en un factor clave.

 

Documentación de trabajo y el material adicional

Los documentos a los que recurre un traductor para resolver los problemas que pueda plantearle su traducción pueden clasificarse según su naturaleza. Para la elaboración del banco de conocimiento, los estudiantes recurren a este tipo de fuentes:

• Documentación de consulta: fuentes que contienen información de base sobre la temática en la que centran el banco de conocimiento (bibliografía básica).

Documentación de trabajo: fuentes que constituyen la base material del trabajo terminográfico a partir del cual construyen el banco de conocimiento.

Documentación de ayuda o soporte: fuentes que facilitan y complementan el desarrollo del proceso de elaboración del banco de conocimiento.

 

Estas fuentes de consulta pueden clasificarse en cuatro tipos:

Fuentes secundarias: bases de datos documentales, centros de gestión terminológica, bibliografías, etcétera.

Fuentes de carácter teórico: obras sobre Terminología, sobre la materia especializada y sobre la lengua o lenguas de trabajo.

Fuentes con información procesada: diccionarios generales y especializados, enciclopedias, bases de datos, léxicos, etcétera (sólo como material de referencia)

Fuentes con información metodológica: normas y orientaciones sobre el método terminográfico.

Los materiales específicos que constituyen el corpus de trabajo para la elaboración del banco de conocimiento son siempre textos especializados. Estos textos pueden ser tanto orales (conferencias, clases, presentaciones, etcétera) como escritos (artículos científicos, informes técnicos, manuales, etcétera), a pesar de que siempre se priorizan las fuentes escritas. El conjunto de textos seleccionados es denominado corpus de vaciado del trabajo terminológico.

Desde la perspectiva de la lingüística, un corpus se define como un conjunto de enunciados susceptible de ser analizado. En Terminología, el corpus está formado por un conjunto cuantitativamente representativo de textos relacionados con el tema sobre el cual se trabaja. Este conjunto de textos se utiliza para establecer la nomenclatura del ámbito temático. Los criterios principales a partir de los cuales se construye el corpus de vaciado son tres:

 

Criterio temático: sólo se incluyen textos sobre un tema determinado.

Criterio lingüístico: sólo se incluyen textos en unas lenguas determinadas.

Criterio textual: sólo se incluyen textos correspondientes a unas determinadas situaciones comunicativas y a unos usos lingüísticos determinados.

 

El corpus de vaciado debe ser representativo del campo de estudio. Por ello, el terminólogo debe diversificar sus fuentes con objeto de cubrir el conjunto de nociones propias del campo. En la práctica, la exhaustividad es prácticamente imposible de alcanzar, sobre todo por la dificultad de accesibilidad a las fuentes y por el tamaño del trabajo que los alumnos llevan a cabo.

Entre todo el conjunto de fuentes documentales que se utilizan para elaborar el corpus de trabajo, las más utilizadas son las obras especializadas. En la categoría de obras especializadas incluimos los textos que los especialistas producen en el desarrollo de su actividad profesional para comunicarse tanto entre ellos como con las personas de su ámbito profesional (alumnos, clientes, etcétera). La tipología de textos puede ser muy variada: manuales y obras de teoría, actas de congresos, tesis doctorales, artículos publicados en revistas especializadas sobre el tema de estudio, catálogos, guías de usuario, instrucciones de uso, inventarios, normas nacionales e internacionales, leyes, patentes, reglamentos, formularios, etcétera. Las revistas y las publicaciones periódicas especializadas resultan especialmente útiles a la hora de proporcionar información sobre la evolución más reciente del conocimiento en un área determinada.

El corpus debe presentar un cierto grado de homogeneidad y las fuentes estudiadas deben responder a un mismo estado sincrónico de la lengua. Se les pide a los alumnos que sólo trabajen con textos comparables cronológicamente. De la misma manera, los diferentes textos del corpus deben representar niveles de lengua similares.

La obtención de información terminológica a partir de un corpus es de gran utilidad para el traductor especializado, ya que representa una muestra fidedigna del uso que los especialistas hacen de la terminología y de las reflexiones que hacen sobre la relación existente entre conceptos y denominaciones. Este es el motivo por el que los alumnos trabajan únicamente con textos que no hayan sufrido ningún tipo de «intervención» lingüística más allá de la que pueda haber hecho el propio autor (el especialista). Esto quiere decir que se evita incluir en el corpus de trabajo textos traducidos, ya que no es aconsejable trabajar con las posibles opciones de traducción adoptadas por la persona que ha trasladado el texto a la lengua de llegada.

Puede suceder que la documentación de un tema burocrático como la política comunitaria europea sólo exista en forma de traducciones, pero en general la consigna debe ser siempre la de buscar y comparar textos escritos por autores expertos para cada lengua original. También puede suceder que una de las lenguas implicadas en la investigación terminológica sea una lengua minoritaria con poca presencia en la base de datos documental de Internet o que posea muy poco volumen de producción escrita. Es el caso, por ejemplo, del catalán. Esto supone un mayor esfuerzo de investigación puesto que el traductor debe realizar consultas orales a los expertos que emplean esta lengua como vehículo de comunicación.

 

Fases del trabajo terminográfico sistemático

El proceso del trabajo terminográfico que siguen los alumnos para la elaboración de un banco de conocimiento responde a las siguientes fases:

1. Definición y delimitación del trabajo
1.1. Presentación del tema y adquisición de conocimiento
1.2. Delimitación del trabajo: tema, destinatarios, finalidad y dimensiones

2. Preparación del trabajo
2.1. Ampliación y selección de las fuentes documentales
2.2. Estructuración del conocimiento y estructuración conceptual
2.3. Redacción del plan de trabajo

3. Elaboración de la terminología
3.1. Confección del corpus de trabajo
3.2. Vaciado terminológico

3.3. Elaboración del fichero de vaciado
3.4. Análisis y revisión del fichero de vaciado
3.5. Migración del fichero de vaciado al banco de conocimiento

4. Supervisión del trabajo
4.1. Análisis y revisión del fichero terminológico
4.2. Resolución de casos problemáticos

5. Presentación del trabajo
5.1. Presentación del banco de conocimiento

El trabajo terminográfico sistemático plurilingüe sigue estas fases para cada una de las lenguas de trabajo. Una vez establecido el fichero terminológico para cada lengua (punto 3.3. de esquema) se procede a correlacionar los términos de las distintas lenguas que corresponden a un mismo concepto. La definición o la ilustración son los elementos básicos que permiten la verificación de las correspondencias. De este primer cotejo de equivalentes se obtiene un listado plurilingüe de términos equivalentes. Para cubrir posibles huecos en los listados de equivalentes puede consultarse material complementario, ampliar el corpus de vaciado, consultar lexicografía especializada o bien plantear cuestiones puntuales a especialistas en la materia.

 

A propósito del vaciado terminológico

El vaciado es la fase de obtención de información terminológica a partir de la documentación recogida en el corpus de trabajo. El alumno recoge en esta fase denominaciones, contextos de uso, definiciones y relaciones conceptuales de manera sistemática para luego volcar esta información en el banco de conocimiento. La inclusión de relaciones conceptuales dentro de la base de datos que realizan los alumnos convierte lo que sería simplemente una base de datos multilingüe en una base de conocimiento navegable mediante hipertexto. Dichas relaciones son de carácter conceptual (jerárquicas o no jerárquicas) o lingüístico (argumentales o lexicosemánticas). (2)

 

EL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS DOCUMENTALES DEL ALUMNO

Como ya apuntábamos, la formación del traductor especializado debe tener muy en cuenta el desarrollo de competencias centradas en el uso de fuentes documentales, así como en el uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. El desarrollo de la subcompetencia documental va indisolublemente unido al desarrollo de estrategias instrumentales para la comprensión y reformulación de los textos con los que trabaja el traductor. Por este motivo, y como apunta el grupo de investigación PACTE de la Universitat Autònoma de Barcelona, el desarrollo de la subcompetencia instrumental —entendida ésta como la capacidad para buscar y recuperar información— debe considerarse una parte más del proceso de adquisición de la competencia lingüística y comunicativa del traductor, así como de su competencia extralingüística y cognitiva.

Documentarse implica saber identificar problemas de traducción y categorizarlos (problemas de equivalencia terminológica, problemas culturales, etcétera) para poder elegir luego las fuentes de consulta adecuadas para su resolución. En este sentido, entre los objetivos de la asignatura de Terminología está el completar la formación del traductor especializado mediante la adquisición de competencias de diversa índole para el desarrollo profesional de la Traducción.

La formación de traductores especializados exige el desarrollo de competencias instrumentales basadas en la búsqueda y recuperación de información. Desde esta perspectiva, la formación del traductor del siglo XXI nos obliga a ir más allá de la perspectiva que sitúa a la Documentación como disciplina auxiliar y básicamente instrumental, para situarla como motor de cohesión, evaluación y difusión del conocimiento especializado.

Durante su formación, los estudiantes desarrollan competencias específicas del perfil del traductor especializado como, por ejemplo, la competencia de adquisición de información mediante procesos de búsqueda y recuperación de información a través de Internet, así como competencia instrumental en el uso de sistemas de recuperación de información a través de Internet.

 

BACUS: DESCRIPCIÓN, FINALIDAD Y ALCANCE DEL BANCO

BACUS (1996-2007) es un banco de conocimiento especializado que resulta de la suma de trabajos de investigación terminológica multilingüe sobre distintos temas y distintas lenguas que realizan los alumnos de cuarto curso de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Los trabajos incluidos en BACUS comparten un diseño común y conservan la autoría y la identificación de cada trabajo. En el banco hay trabajos que tienen orígenes, finalidades e informaciones diferentes, pero todos ellos tienen una estructura compartida basada en una serie de campos obligatorios y una codificación estándar para determinadas informaciones. Se calcula un incremento aproximado de BACUS en unos 900 conceptos nuevos por año académico.

Las áreas de trabajo son, básicamente, técnicas y científicas, pero no se excluyen otro tipo de ámbitos temáticos. Los alumnos escogen el área temática libremente, acogiéndose (si lo desean) a las propuestas de los profesores de la comunidad universitaria que se prestan como asesores expertos. La ayuda del experto resulta clave cuando, a partir de la lectura de los textos del corpus de trabajo, surgen dudas sobre el sistema conceptual de un determinado ámbito temático.

Cada concepto sobre el que trabajan los alumnos está orientado temáticamente a través de tres ejes: el área temática, el título del trabajo (que recoge el nivel máximo de especialidad) y el código en el nomenclátor de la UNESCO que más se ciñe a la especialidad seleccionada.

La definición del banco de conocimiento se ha realizado con el gestor terminológico MultiTerm y pretende ser una plataforma para representar conocimiento de manera jerarquizada y relacional. Toda la información terminológica que se recoge en el banco de conocimiento en formato MultiTerm es fácilmente exportable a formato texto, lo que significa que todos los datos pueden migrarse fácilmente a otros sistemas de gestión terminológica.

Fruto del trabajo documental que realizan los alumnos es la construcción de bancos de conocimiento que recogen, como mínimo, los 45 conceptos más representativos de la especialidad que han escogido los estudiantes en grupos de tres o cuatro personas. Cada registro del banco de conocimiento recoge un concepto con las diferentes denominaciones que éste recibe en cada una de las lenguas de trabajo, junto con una serie de relaciones conceptuales (hiperónimos, hipónimos, causa, efecto, material, color, etcétera) vinculadas a cada concepto.

Los registros también incluyen información administrativa (como por ejemplo, autores y asesores del trabajo), información temáticocognitiva de carácter macro y microestructural (por un lado, dominio, título del trabajo y código en el nomenclátor de la UNESCO y, por el otro, delimitación del concepto mediante definición y explicitación de las relaciones con otras unidades conceptuales), e información de carácter lingüístico (denominaciones, contextos de uso, etcétera).

 

CONCLUSIONES

Ejercer la traducción especializada supone conocer los elementos metodológicos y los recursos disponibles necesarios para resolver los problemas terminológicos que plantea cada traducción. Este es el motivo por el que el currículum del traductor debería prestar especial atención a la formación metodológica en el ámbito de la Documentación.

En el marco de la asignatura de Terminología aplicada a la Traducción, consideramos que la investigación terminológica multilingüe que realizan los alumnos constituye un buen modo de desarrollar habilidades instrumentales de búsqueda y recuperación de información que, en conjunto, contribuyen al desarrollo de su competencia traductora.

El análisis de textos especializados con el objetivo de detectar y organizar las unidades que vehiculan el conocimiento y su posterior codificación en un banco constituye una buena estrategia de formación. En este sentido, el proyecto BACUS ayuda a desarrollar competencias estratégicas e instrumentales para la formación de un traductor profesional polivalente (capaz de consultar recursos terminológicos, pero también capaz de crearlos y gestionarlos). El resultado de la investigación de los alumnos se convierte así en un recurso útil para toda la comunidad universitaria: estudiantes de traducción, profesorado o aprendices de especialista que necesiten leer bibliografía en otras lenguas.

 

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  1. La posibilidad de cuestionar las opciones del experto, o la de proponer alternativas léxicas autóctonas en el caso de la existencia de un préstamo, es una tarea que deberá llevar a cabo el traductor-terminólogo siempre con el consenso del experto.
  2. Para el traductor es muy importante reconocer en una lectura profunda de los textos las relaciones léxicosemanticas que se establecen entre los conceptos que vehiculan conocimiento especializado. Por ello, BACUS incide sobre todo en este tipo de relaciones y no se limita a establecer simplemente equivalentes entre lenguas.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

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Faber, P. (2002), «Investigar en Terminología», Pamela Faber y Catalina Jiménez Hurtado (eds.), Investigar en Terminología, Interlingua, Granada, Editorial Comares, pp: 3-23.

Pacte (2005) «Primeros resultados de un experimento sobre la Competencia Traductora», en Actas del II Congreso Internacional de la AIETI (Asociación Ibérica de Estudios de Traducción e Interpretación) Información y documentación, Madrid, Publicaciones de la Universidad Pontificia Comillas, pp. 573-587.

Sánchez-Gijón, Pilar. (2004), L’ús de corpus en la traducció especialitzada, Barcelona, Institut Universitari de Lingüística Aplicada, Universitat Pompeu Fabra, 352 (Serie Materials, 4) ISBN: 84-96367-08-8